Por qué es importante el aprendizaje autónomo

La convivencia escolar ha sido y sigue siendo un reto para los centros educativos, especialmente para aquellos que se encuentran en entornos de riesgo de exclusión social donde la violencia, los conflictos y los enfrentamientos son frecuentes. Sus profesionales de la educación requieren una revisión de las formas de gestionar la convivencia y hacer frente a los conflictos con el fin de mejorar las relaciones interpersonales y promover competencias que puedan traspasar los límites de la escuela y extenderse al conjunto de la sociedad. Sin duda, apostar por una educación que fomente la inclusión social constituye una meta del sistema educativo actual (Callado, Molina, Pérez, & Rodríguez, 2015) y aprender a convivir sigue siendo uno de los principales objetivos de la educación a nivel internacional (UNESCO, 2015). Desde esta perspectiva, existe la necesidad de formar al profesorado en estrategias que aboguen por una convivencia pacífica y libre de estereotipos (Harbera & Sakade 2009; Herrera & Bravo, 2012; Puig & Morales 2015).

Ofreciendo una respuesta al reto de la convivencia escolar, autores como Boqué (2005), Fernández (2008), Ortega & Del Rey (2003), Torrego (2012), Valls, Soler, & Flecha (2008), Naylor & Cowie (1999), Pellegrini & Bjorklund (1996) y Durán & Blanch (2015), por citar algunos, han realizado diversos trabajos de investigación relacionados con este tema, presentando estrategias que sin duda pueden resultar de interés para abordar el aprendizaje de la convivencia y mejorar el clima de nuestros centros educativos. Entre ellas, es nuestra intención destacar las que se sitúan en el contexto del llamado “apoyo entre iguales”, con el fin de favorecer la adquisición de responsabilidades y autonomía en los diferentes aspectos que conforman la convivencia escolar.

Importancia de la convivencia pacífica

El ambiente de aprendizaje influye en el proceso de enseñanza-aprendizaje así como en el bienestar de los miembros de la comunidad educativa. Los problemas de disciplina y convivencia en clase son una preocupación generalizada en la educación secundaria obligatoria. El objetivo de esta investigación es identificar algunas estrategias metodológicas que puedan ser aplicadas por los profesores cuando los alumnos de la educación secundaria obligatoria tengan conductas disruptivas para mejorar la gestión del aula. Los participantes son 147 profesores de Educación Física (EF) que imparten docencia activa en centros de educación secundaria obligatoria. Los participantes completaron dos cuestionarios creados “ad hoc” para evaluar las conductas problemáticas de los alumnos en relación con la convivencia en estas clases. Se realizó una descripción de las características del profesorado y de su centro, para lo cual se describieron las frecuencias absolutas y relativas en las variables cualitativas y se calcularon los valores medios y la desviación estándar en las variables cuantitativas. Los resultados de esta investigación orientan sobre el uso de diferentes técnicas de gestión del aula y la organización de los centros escolares teniendo en cuenta estos comportamientos problemáticos. De hecho, la mayoría del profesorado considera importante el uso de estrategias didácticas para llevar a cabo la clase de Educación Física con menos problemas de Convivencia.

Trabajo autónomo en el aula

CompartirLas normas de convivencia consisten en normas sociales que son importantes para la educación de los niños, tan importantes como leer, escribir o aprender a usar los cubiertos, estas normas son las que se encargan de enseñar a un individuo a comportarse en paz, respeto y armonía en el entorno en el que se desenvuelve.

Si existen normas claras y constantes, los niños pueden aprender sobre los límites y su fuerza, sabiendo no sólo su lugar en la familia sino también lo que se espera de ellos. Por su parte, los adultos deben ser coherentes entre lo que dicen y lo que hacen.

Las normas familiares implican a todos los miembros de la familia en función de su edad y sus capacidades, y normalmente, aunque sean los padres quienes las adopten, dentro de la democracia del hogar, los niños pueden participar y, por tanto, estar motivados para cumplirlas. Debemos recordar que, todo lo que se logre en el hogar, se reflejará socialmente en las relaciones sociales y en la escuela.

A medida que los niños crecen pueden tener un papel más importante de participación en las normas, en las decisiones y en otros aspectos familiares, pero lo que debe quedar claro es que si no se cumplen las normas hay consecuencias, según la edad de cada miembro, pero deben saber que para conseguir las cosas hay que esforzarse.

Eficacia del aprendizaje independiente

2 – . PUNTUALIDAD. La puntualidad es una norma de nuestro trabajo. El recinto escolar se cerrará una vez iniciadas las clases. La falta de puntualidad de los alumnos será acumulativa. A partir de 3 retrasos injustificados al mes el alumno recibirá un castigo por escrito. Si el alumno repite esta falta en el CSE y en el bachillerato, será castigado a permanecer dos días en el aula de convivencia después de las clases.

. 4 – SEGURIDAD. Por razones de seguridad, no se permitirá la entrada de familiares o acompañantes en el recinto escolar (pasillos del colegio, aulas y patio) durante la jornada escolar. Los alumnos de Primaria saldrán solos al patio para formar una fila o a sus aulas según el nivel. Para recoger a los alumnos de Educación Infantil se aplicarán las instrucciones dadas en la reunión con los padres a principio de curso.

5 – . RECORTES. Durante el tiempo de recreo las aulas estarán cerradas y los alumnos deberán permanecer en los patios establecidos para cada nivel. Ningún alumno podrá permanecer en el aula durante el recreo a no ser que lo permita el tutor correspondiente o el profesor que lo tenga a su cargo.