Desarrollo social de 0 a 6 meses

El desarrollo social y emocional de los niños debe controlarse junto con su crecimiento físico. Estos tres aspectos tienen la misma importancia para garantizar el desarrollo integral de tu hijo. El crecimiento físico depende en gran medida de la genética y de la estructura física del niño, y no se puede controlar demasiado. Sin embargo, el desarrollo social y emocional constituye el fundamento básico de la vida de su hijo como adulto y puede moldearse en gran medida en las primeras etapas.

El desarrollo social de un niño se mide por la forma en que interactúa con las personas que le rodean. Tiene que ver con el modo en que el niño desarrolla y cultiva sus relaciones y amistades, y también con la forma en que afronta los conflictos que puedan surgir con sus compañeros. A medida que el niño se desarrolla socialmente, aprende a responder a las diversas influencias que le rodean y éstas, a su vez, repercuten en la forma en que se desarrollan sus relaciones.

Es una parte integral del proceso de desarrollo general de los niños y tiene un impacto significativo en otros aspectos de su crecimiento. Sólo cuando un niño tiene interacciones sociales normales con sus compañeros y con los adultos que le rodean de forma regular, es capaz de reforzar su autoestima, sin olvidar la mejora de sus habilidades lingüísticas y el impulso de sus capacidades de aprendizaje.

Desarrollo socio-emocional

El desarrollo socioemocional incluye la experiencia, la expresión y la gestión de las emociones del niño y la capacidad de establecer relaciones positivas y gratificantes con los demás (Cohen y otros, 2005). Abarca los procesos intra e interpersonales.

Las características principales del desarrollo emocional incluyen la capacidad de identificar y comprender los propios sentimientos, de leer y comprender con precisión los estados emocionales de los demás, de gestionar las emociones fuertes y su expresión de forma constructiva, de regular el propio comportamiento, de desarrollar la empatía hacia los demás y de establecer y mantener relaciones. (Consejo Científico Nacional sobre el Niño en Desarrollo 2004, 2)

Cohen, J., y otros. 2005. Helping Young Children Succeed: Strategies to Promote Early Childhood Social and Emotional Development. Washington, DC: Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales y Zero to Three. (consultado el 7 de diciembre de 2006)

Dunn, J. 1994. “Changing Minds and Changing Relationships”, en Children’s Early Understanding of Mind: Origins and Development. Editado por C. Lewis y P. Mitchell. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum Associates.

Desarrollo emocional 0-6 meses

Las relaciones afectivas proporcionan a los niños pequeños una sensación de confort, seguridad, confianza y estímulo. Les enseñan a formar amistades, a comunicar sus emociones y a enfrentarse a los desafíos. Las relaciones fuertes y positivas también ayudan a los niños a desarrollar la confianza, la empatía, la compasión y el sentido del bien y del mal.

Desde que nacen, los bebés aprenden quiénes son por el trato que reciben. A través de las interacciones cotidianas, los padres, familiares y cuidadores envían a los bebés mensajes como Eres inteligente. Eres bueno para entender las cosas. Te quiero. Me haces reír. Me gusta estar contigo. Estos mensajes conforman la autoestima de un bebé.

Un bebé de 6 meses ríe y ríe cuando su madre le pone una servilleta sobre la cara y luego la deja caer para decir: “¡Chúpate esa!”. Cada vez que su madre intenta volver a poner la servilleta en la mesa, el bebé dice “eh, eh, eh” y da patadas con los brazos y las piernas para hacerle saber que quiere que vuelva a jugar. Ella le sigue la corriente y sigue jugando hasta que él se aburre. Este bebé está descubriendo que las relaciones con los demás son satisfactorias y placenteras, que es un buen comunicador y que sus necesidades y deseos son importantes.

Hitos del desarrollo social de 0 a 3 años

El tiempo que transcurre entre el segundo y el sexto cumpleaños del niño está lleno de nuevas experiencias sociales. Al principio de esta etapa, el niño se relaciona con el mundo de forma egoísta: el objetivo es complacer al yo. A medida que el niño crece, se da cuenta de que las relaciones se basan en dar y recibir. Empieza a aprender a empatizar con los demás. Aprenden a hacer amigos. Aprender a navegar por la esfera social no es fácil, pero los niños lo hacen con facilidad.

Al mismo tiempo que el niño aprende cuál es su lugar en las distintas relaciones, también desarrolla la comprensión de las emociones. Un niño de dos años no tiene una buena comprensión de sus emociones, pero a los seis años entiende mejor sus emociones. También entienden cómo controlar sus emociones, incluso hasta el punto de que pueden poner una emoción diferente a la que realmente sienten. Además, a los seis años, el niño entiende que los demás tienen emociones y que hay que tener en cuenta todas las emociones implicadas en una situación (las suyas y las de los demás). Sin embargo, aunque los niños de seis años entienden estas cosas, no siempre son capaces de poner en práctica estos conocimientos. En esta sección examinaremos algunas de estas cuestiones.