Dom. Ene 23rd, 2022
    Cambio de apellido paterno en españa

    ¿de quién viene el primer apellido de un niño mexicano?

    Para los extranjeros que visitan o conocen España, el sistema de herencia de los apellidos en España puede parecer muy extraño y ajeno. No es de extrañar que todos los sistemas no españoles les parezcan bastante extraños a los españoles. Los humanos tenemos la tendencia a pensar «¡Sabemos lo que sabemos y asumimos que nuestra forma de hacer las cosas es la mejor!» Esa es una de las cosas más reveladoras de viajar y conocer otras culturas; aprendes que la forma en que tú y tu país habéis hecho siempre las cosas no es la única. Para ser un expatriado satisfecho, hay que acostumbrarse a decir: «¡Eso es diferente! No es necesariamente mejor ni peor, sino diferente a lo que estoy acostumbrado». Todo tiene pros y contras. En este post, intentaré explicar el sistema español de apellidos a los no españoles. Hay cuatro reglas básicas para la herencia de los apellidos en España:

    Eso es todo. Ese es todo el sistema. A los españoles, el hecho de que las mujeres de algunos países cambien sus apellidos cuando se casan les parece una pérdida de identidad. «¿Cómo puedes renunciar así a lo que eres?», dicen. De vez en cuando, jugarán la carta feminista y afirmarán que dar a los hijos sólo el apellido del padre es machista y que el sistema español no lo es porque valora el apellido de la madre, pero si te fijas bien, el sistema español sólo está valorando el apellido del padre de la madre. La verdad es que los apellidos de las mujeres sí se pierden en España, sólo que tardan una generación más en hacerlo.

    Apellidos reales españoles

    Muchos países tienen una tradición genuina en la que utilizan un apellido común que quizá simboliza la familia como unidad asociada principalmente a tener hijos. La mayoría de los países de Europa occidental, Reino Unido y Estados Unidos siguen el mismo patrón; las mujeres casadas tienen derecho a tomar el apellido del marido al casarse. Sin embargo, España tiene una tradición diferente, las mujeres casadas llevan dos apellidos diferentes: el primer apellido del padre y el primer apellido de la madre, pudiendo elegir el orden. Deben conservar de hecho sus dos apellidos de soltera.

    Nombres mexicanos maternos y paternos

    Para los extranjeros que visitan o conocen España, el sistema de herencia de los apellidos en España puede parecer muy extraño y ajeno. No es de extrañar que todos los sistemas no españoles les parezcan bastante extraños a los españoles. Los humanos tenemos la tendencia a pensar «¡Sabemos lo que sabemos y asumimos que nuestra forma de hacer las cosas es la mejor!» Esa es una de las cosas más reveladoras de viajar y conocer otras culturas; aprendes que la forma en que tú y tu país habéis hecho siempre las cosas no es la única. Para ser un expatriado satisfecho, hay que acostumbrarse a decir: «¡Eso es diferente! No es necesariamente mejor ni peor, sino diferente a lo que estoy acostumbrado». Todo tiene pros y contras. En este post, intentaré explicar el sistema español de apellidos a los no españoles. Hay cuatro reglas básicas para la herencia de los apellidos en España:

    Eso es todo. Ese es todo el sistema. A los españoles, el hecho de que las mujeres de algunos países cambien sus apellidos cuando se casan les parece una pérdida de identidad. «¿Cómo puedes renunciar así a lo que eres?», dicen. De vez en cuando, jugarán la carta feminista y afirmarán que dar a los hijos sólo el apellido del padre es machista y que el sistema español no lo es porque valora el apellido de la madre, pero si te fijas bien, el sistema español sólo está valorando el apellido del padre de la madre. La verdad es que los apellidos de las mujeres sí se pierden en España, sólo que tardan una generación más en hacerlo.

    Apellidos únicos españoles

    El Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha dictaminado que una ley española que regula la inscripción de los nacimientos y que da preferencia al nombre del padre sobre el de la madre en caso de desacuerdo es contraria al CEDH.

    En la época en cuestión, la legislación española establecía que, en caso de desacuerdo entre los padres, el niño llevaría el apellido del padre seguido del de la madre. La demandante alegó que esta normativa era discriminatoria.

    Al final de este procedimiento, en el que se estableció la paternidad biológica del niño, el juez decidió que el niño llevaría el apellido del padre seguido del de la madre. La demandante impugnó sin éxito esta decisión ante los tribunales superiores. El procedimiento interno finalizó en 2012.

    En él se indicaba que su tarea consistía en determinar si la «diferencia de trato» basada en el género era contraria al artículo 14 en relación con el artículo 8 del Convenio. A este respecto, correspondía a las autoridades nacionales establecer un justo equilibrio en el presente caso entre los distintos intereses en juego, a saber, por una parte, el interés privado de la demandante en invertir los apellidos de su hija y, por otra, el interés público en regular la elección de los nombres.

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