Sáb. Ene 22nd, 2022
    Vestimenta de diego rivera

    retrato de boda de frida kahlo y diego rivera

    La artista mexicana Frida Kahlo es reconocible al instante. Sus mejillas sonrosadas, su famosa ceja única y su pelo muy enrollado conforman una iconografía que ha encontrado su lugar en las pasarelas, en las colecciones de joyas, en postales e imanes, en una película de gran éxito, en las colecciones de los museos e incluso en una muñeca Barbie. Sin embargo, en medio del frenesí de la cultura pop, los detalles contextuales de la vida y la obra de Kahlo se pierden fácilmente en la traducción, como el hecho de que le encantaba vestirse y utilizaba su estilo como medio de expresión personal y política.

    Kahlo nació el 6 de julio de 1907 a caballo entre dos culturas: hija de padre germano-húngaro y madre medio española y medio indígena tehuana, fue desde el principio una orgullosa mestiza. Su infancia en un hogar de clase media-alta de Ciudad de México no fue nada fácil, ya que a los seis años sufrió una poliomielitis que dejó a Kahlo con la pierna derecha más corta y coja. Kahlo empezó a experimentar con la moda en la escuela primaria después de que sus compañeros la acosaran por su forma de andar. Llevaba vestidos largos y capas de calcetines en el pie derecho para recuperar el equilibrio, cultivando una tranquila armadura en su forma de vestir.A los 18 años, la tragedia volvió a golpear a Kahlo, esta vez en forma de accidente de autobús que la dejó gravemente herida con más de 20 fracturas óseas, sobre todo en la columna vertebral. El accidente afectaría a la vida de Kahlo hasta su muerte en 1954 a la edad de 47 años, tras 30 operaciones y la amputación de su pierna derecha en 1953. Según la conservadora del museo, Circe Henestrosa, que organizó la exposición El armario de Frida Kahlo del V&A, «[el accidente] es el comienzo del arte, y del deterioro de su cuerpo».

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    En 1954, tras su muerte, las posesiones de Frida Kahlo fueron encerradas en La Casa Azul de Ciudad de México, su hogar de toda la vida. Medio siglo después, se descubrió su colección de ropa, joyas, cosméticos y otros objetos personales.

    Única, subversiva y contradictoria, la pintora mexicana Frida Kahlo (1907 – 1954) es hoy una de las artistas más importantes del siglo XX. Conocida tanto por sus extraordinarios acontecimientos vitales y su estilo personal como por sus vívidas obras de arte, Kahlo se ha convertido en una figura de culto, su imagen ha sido inmortalizada por el objetivo de muchos fotógrafos y se ha apropiado de ella tanto feministas como artistas y diseñadores de moda.

    En 2004, la revelación de una abrumadora colección de objetos personales de Kahlo cambió radicalmente nuestra comprensión de su vida y su arte. Estos objetos, que incluyen prendas de vestir -distintas y coloridas prendas indígenas mexicanas, algunas salpicadas de pintura y con visibles signos de desgaste-, joyas -collares precolombinos que Frida ensartó ella misma-, ejemplos de corsés médicos y aparatos ortopédicos intrincadamente pintados a mano; Cartas de amor y varios artículos de maquillaje -que aún se encuentran en su embalaje original- han permanecido guardados durante 50 años tras la muerte de Kahlo en 1954, según los deseos de su marido, el muralista mexicano Diego Rivera, y de Dolores Olmedo, amiga y mecenas de Rivera.

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    Frieda y Diego Rivera[1] (Frieda y Diego Rivera en español) es una pintura al óleo de 1931 de la artista mexicana Frida Kahlo. Este retrato fue creado dos años después de que Frida Kahlo y Diego Rivera se casaran, y se considera un retrato de boda[2].

    El cuadro muestra a Kahlo de pie junto a su marido y también artista, Rivera. Rivera, retratado como pintor, sostiene una paleta y cuatro pinceles en su mano derecha mientras Kahlo inclina la cabeza hacia él. Ambos miran hacia el espectador, sin sonreír. Kahlo sostiene su chal rojo brillante con la mano izquierda. Rivera y Kahlo se dan la mano en el centro del retrato. Rivera es físicamente mucho más grande que Kahlo. La paloma de la esquina superior derecha lleva una pancarta que dice: «Aquí nos ves, a mí Frieda Kahlo, con mi queridísimo marido Diego Rivera. Pinté estos cuadros en la encantadora ciudad de San Francisco California para nuestro compañero el señor Albert Bender, y fue en el mes de abril del año 1931». La obra había sido encargada por Albert M. Bender, coleccionista de arte y partidario de Rivera.

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    Tuve la oportunidad de asistir a la exposición Frida Kahlo, Diego Rivera y el modernismo mexicano en el Frist Art Museum de Nashville, Tennessee, el día de la inauguración, el 24 de mayo de 2019. Las fotografías y pinturas provienen de la Colección Jacques y Natasha Gelman y la exposición fue curada por Trinita Kennedy. La exposición fue organizada por la Fundación Vergel y MondoMostre en colaboración con el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL).

    Esta exposición recoge la vitalidad y expresividad del arte mexicano del siglo XX con obras emblemáticas de Frida Kahlo, su marido Diego Rivera y sus contemporáneos, como Manuel Álvarez Bravo, María Izquierdo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros.  Entre las más de 150 obras expuestas se encuentran siete autorretratos pintados por Kahlo, el Vendedor de lirios de cala de Rivera y numerosos retratos de los Gelman, además de más de cincuenta fotografías que permiten conocer la apasionada relación amorosa de Kahlo y Rivera y cómo vivía, trabajaba y se vestía la pareja.

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