Mar. Ene 18th, 2022
    Velazquez la fragua de vulcano

    nombre de la fragua de vulcano

    Apolo en la Fragua de Vulcano es un óleo de Diego de Velázquez realizado tras su primera visita a Italia en 1629. Los críticos coinciden en que la obra debe fecharse en 1630, el mismo año que su cuadro complementario La túnica de José. Parece que ninguno de los dos cuadros fue encargado por el rey, aunque ambos pasaron a formar parte de las colecciones reales en poco tiempo. El cuadro pasó a formar parte de la colección del Museo del Prado, en Madrid, en 1819[1][2].

    Apolo en la fragua de Vulcano ha sido citado como una de las obras más importantes del primer viaje de Velázquez a Italia[3] y «una de sus composiciones más logradas en cuanto a la interacción unificada y natural de las figuras»[4].

    El cuadro representa el momento en que el dios Apolo, identificable por la corona de laurel sobre su cabeza, visita a Vulcano, que se encuentra fabricando armas para la guerra. El dios Apolo le dice a Vulcano que su esposa, Venus, tiene una aventura con Marte, el dios de la guerra. Por ello, los demás personajes de la sala miran sorprendidos al dios que acaba de aparecer ante ellos, algunos incluso abren la boca para indicar sorpresa[2].

    la rendición de breda

    Nota (a fecha de marzo de 2016) la imagen es idéntica en resolución y colorido a la descarga a tamaño completo disponible en la web del Museo del Prado, pero puede variar por los datos EXIF. La versión con más datos útiles en el EXIF debe mantenerse con este archivo.

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    Datos estructuradosLos elementos retratados en este archivo representanApollo en la Fragua de VulcanoRepresentación digital deApollo en la Fragua de VulcanoCoordenadas del punto de vista40°24’49.7 «N, 3°41’31.2 «WeTiempo de exposición16 segundosNúmero f19Longitud focal120 milímetrosVelocidad ISO50Instancia de la fotografía

    apolo en la fragua de vulcano significado

    Apolo en la Fragua de Vulcano es un óleo pintado por Diego de Velázquez tras su primera visita a Italia en 1629. Los críticos coinciden en que la obra debe fecharse en 1630, el mismo año que su cuadro complementario La túnica de José. Parece que ninguno de los dos cuadros fue encargado por el rey, aunque ambos pasaron a formar parte de las colecciones reales en poco tiempo. El cuadro pasó a formar parte de la colección del Museo del Prado, en Madrid, en 1819[1][2].

    Apolo en la fragua de Vulcano ha sido citado como una de las obras más importantes del primer viaje de Velázquez a Italia[3] y «una de sus composiciones más logradas en cuanto a la interacción unificada y natural de las figuras»[4].

    El cuadro representa el momento en que el dios Apolo, identificable por la corona de laurel sobre su cabeza, visita a Vulcano, que se encuentra fabricando armas para la guerra. El dios Apolo le dice a Vulcano que su esposa, Venus, tiene una aventura con Marte, el dios de la guerra. Por ello, los demás personajes de la sala miran sorprendidos al dios que acaba de aparecer ante ellos, algunos incluso abren la boca para indicar sorpresa[2].

    old woman frying eggs

    Palomino offered an accurate description of his subject: «another picture (…) he painted at this same time, of that fable of Vulcan, when Apollo notified him of his disgrace in the adultery of Venus with Mars; where Vulcan (assisted by those Cyclops jayans in his forge) is so discolored and troubled that he does not seem to breathe». [2] The motif is taken from Ovid’s Metamorphoses, 4, 171-176, and reflects the moment when Apollo, «the all-seeing Sun god», reveals to Vulcan the adultery of Venus with Mars, of which he has been the first to learn. The blacksmith Vulcan, the offended husband, upon receiving the news, lost both «his self-control and the work that his hand of craftsmanship was doing».

    Velázquez made extensive use of his studies on classical statuary, as reported by Palomino, in a kind of scholastic exercise, modifying the points of view and arranging the figures as in a frieze while, with the objectivity learned in Seville, he arranged the still life objects present on the canvas, especially those located above the fireplace, paying attention to the quality of their surfaces as if it were a still life.

    Por admin

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