resumen del infierno de dante

En cierto modo, esta forma de castigo es similar a la de los no creyentes vivos. Aunque los no creyentes del cristianismo no cometen ningún delito punible, no tienen acceso a las comunidades religiosas. Según la breve introducción de Dante y el contexto de sus escritos, el cristianismo juega un papel importante en la vida cotidiana de Florencia, influyendo no sólo culturalmente, sino también políticamente. Por lo tanto, al ser un no creyente, uno sería relativamente impotente, por lo que también estaría atrapado en un limbo, incapaz de servir en los altos cargos que los cristianos podían.

divina comediapoema de dante alighieri

El Purgatorio (en italiano: [purɡaˈtɔːrjo]; en italiano significa “Purgatorio”) es la segunda parte de la Divina Comedia de Dante, que sigue al Infierno y precede al Paradiso. El poema fue escrito a principios del siglo XIV. Se trata de una alegoría que narra el ascenso de Dante al Monte del Purgatorio, guiado por el poeta romano Virgilio, excepto en los últimos cuatro cantos, en los que Beatriz toma el relevo como guía de Dante.

En el poema, el Purgatorio se representa como una montaña en el hemisferio sur, que consta de una sección inferior (Ante-Purgatorio), siete niveles de sufrimiento y crecimiento espiritual (asociados a los siete pecados capitales) y, finalmente, el Paraíso Terrenal en la cima. Alegóricamente, el Purgatorio representa la vida cristiana penitente[1] Al describir el ascenso, Dante trata la naturaleza del pecado, ejemplos de vicio y virtud, así como cuestiones morales en la política y en la Iglesia. El poema esboza una teoría según la cual todos los pecados surgen del amor, ya sea el amor pervertido dirigido al daño ajeno, el amor deficiente o el amor desordenado o excesivo por las cosas buenas.

dante y beatriz

“Cristo en el limbo” y “Descenso a los infiernos” redirigen aquí. Para la novela de Charles Williams, véase Descenso a los infiernos (novela). Para la obra litúrgica anglosajona del siglo VIII, véase Harrowing of Hell (drama).

En la teología cristiana, el Descenso de los Infiernos (en latín: Descensus Christi ad Inferos, “el descenso de Cristo a los infiernos”) es el descenso de Jesús a los infiernos (o al Hades), un período de tiempo entre la crucifixión de Jesús y su resurrección. Durante este período, Jesús concedió la salvación a los justos que habían muerto previamente[1].

El descenso de Jesús al mundo de los muertos se menciona en el Credo de los Apóstoles y en el Credo de Atanasio (Quicumque vult), que afirman que Jesús “descendió a los infiernos” (descendit ad inferos), aunque ninguno de los dos menciona que liberara a los muertos. El descenso a los infiernos se menciona en el Nuevo Testamento en 1 Pedro 4:6, donde se afirma que “la buena noticia fue anunciada a los muertos”[2] El Catecismo Católico interpreta que Efesios 4:9, donde se afirma que “[Cristo] descendió a los infiernos”, también apoya esta interpretación[3] Estos pasajes de la Biblia han dado lugar a diferentes interpretaciones[4] La Grada del Infierno se conmemora en la liturgia

paradiso

Inferno (en italiano: [iɱˈfɛrno]; en italiano significa “Infierno”) es la primera parte del poema épico del escritor italiano Dante Alighieri, del siglo XIV, La Divina Comedia. Le siguen el Purgatorio y el Paradiso. El Infierno describe el viaje de Dante por el infierno, guiado por el antiguo poeta romano Virgilio. En el poema, el Infierno se representa como nueve círculos concéntricos de tormento situados dentro de la Tierra; es el “reino… de aquellos que han rechazado los valores espirituales cediendo a los apetitos bestiales o a la violencia, o pervirtiendo su intelecto humano para el fraude o la malicia contra sus semejantes”[1].

En la noche del Viernes Santo, Dante duda al seguir a Virgilio; éste le explica que ha sido enviado por Beatriz, símbolo del Amor Divino. Beatriz había sido movida a ayudar a Dante por la Virgen María (símbolo de la compasión) y Santa Lucía (símbolo de la Gracia iluminadora). Raquel, símbolo de la vida contemplativa, también aparece en la escena celestial contada por Virgilio. Ambos inician entonces su viaje a los infiernos.