Fiesta de la sardina españa

Es una costumbre un tanto extraña. Los locos días de carnaval se rematan con el solemne entierro de la sardina. Pero, ¿por qué los españoles entierran algo después del Carnaval, y por qué una sardina en particular?

Una cabalgata de payasos y juerguistas acompaña a una figura simbólicamente grotesca, que suele ser una sardina. La sardina se lleva a un lugar fuera de la ciudad y se entierra entre muchos gritos de gato y simulacros de luto. La ceremonia suele celebrarse el miércoles de ceniza (o, en nuestra época de trabajo moderno, el fin de semana más cercano).

Es un entierro simbólico del pasado. La ceremonia despoja al pasado, en un ritual de caos socialmente establecido, quemando el caos del carnaval y los largos meses de invierno, y dando paso desde las cenizas a un nuevo año, a una sociedad renacida y seria una vez más, lista para afrontar las dificultades del futuro.

Se considera que la ceremonia, en su forma actual, comenzó con Carlos III poco después de subir al trono de España en 1759. El rey Carlos era un solemne creyente en la tradición y fomentaba las fiestas locales antes de la Cuaresma con la condición de que los vecinos se entregaran a sus deberes religiosos después.

El análisis del entierro de la sardina

Murcia, una ciudad del sureste de España, celebra el final de la Cuaresma con una gran fiesta. El entierro de la sardina. El pasado mes de abril me invitaron a asistir a este colorido evento. Forma parte de las Fiestas de Primavera de Murcia.  En realidad era mi primera visita a Murcia. Especialmente emocionada por conocer otro rincón de España que aún no había visitado.

El “Entierro de la Sardina” es una tradición que pone fin al Carnaval en diferentes lugares de España. Barcelona, Ibiza, Fuentesnuevas en León o Las Palmas de Gran Canaria lo celebran de alguna manera.

Este evento en particular en Murcia se distingue de otras celebraciones similares ya que en otras localidades se celebra el miércoles de ceniza. En Murcia se celebra el fin de semana siguiente a la Semana Santa. Se remonta a 1850, ese primer año los estudiantes locales confeccionaron un pequeño desfile para celebrar el fin del ayuno en la cuaresma. Se incluyó la figura de la sardina porque los estudiantes estaban cansados de comer sardinas.

Esta fiesta llamó la atención de los murcianos, ya que tradicionalmente no se come carne en Semana Santa, por lo que era un motivo suficiente para celebrarlo. El ayuno de Semana Santa había pasado y podían volver a comer carne y dejar atrás la solemne semana santa. La tradición se fue popularizando con el paso de los años hasta convertirse en lo que es hoy. Una gran fiesta en la calle y ahora una fiesta declarada de Interés Turístico Internacional.

Entierro de la sardina 2021

El entierro de la sardina es un óleo sobre tabla del artista español Francisco Goya, fechado normalmente en la década de 1810. El título es póstumo y hace referencia al evento que culmina un carnaval de tres días en Madrid que termina el miércoles de ceniza. Los juerguistas, enmascarados y disfrazados, se dirigen bailando a la orilla del Manzanares, donde se enterrará una sardina ceremonial. Goya no ilustra el pez en el cuadro, ni el gran muñeco de paja, llamado pelele, del que cuelga; la pieza central es el “Rey del Carnaval”, de oscura sonrisa.

[El Entierro de la Sardina] es también uno de los más asombrosos virtuosismos que nos han llegado del pincel de Goya. Pocas veces Goya volvió a alcanzar tal decisión de toque. Cada pincelada es una maravilla caligráfica a la vez que describe con consumada precisión la expresión de los rostros y la carga emocional de cada postura o gesto. Hemos llegado aquí al punto de equilibrio perfecto entre los primeros cartones para tapices y las posteriores Pinturas negras. Toda la alegría desenfrenada de las primeras atrae la mirada desde la superficie del cuadro. Pero en el oscurecimiento de los colores, en la ambigüedad de las máscaras de los rostros… y sobre todo en los gestos y expresiones exagerados, se empieza a sentir el trasfondo oscuramente inquietante de la histeria colectiva que subyace a la fiesta[1].

Características de la travesía de napoleón por los alpes

Una de las celebraciones más pintorescas y arraigadas es la ceremonia de clausura, en la que los carnavaleros despiden con cariño al señor Carnal con el entierro de la sardina o del pez “chicharro”, criatura emblemática para los lugareños, hasta el punto de llamarse “chicharreros”.

Durante este ritual, miles de personas vestidas de viudas y plañideras escoltadas por el respetable, así como fantasmas y otros espíritus, despiden al cadáver de los festeros. Forman un extravagante cortejo fúnebre en el que la etiqueta es aberrante.

El espectáculo de las viudas llorando inconsolablemente y desmayándose por las calles de Santa Cruz será sin duda uno de los más extraños y divertidos que haya presenciado. Además, la escena está en consonancia con la esencia subyacente de la fiesta: transgresión, sátira y diversión incontenible.